Por José Antonio Fernández
La serie La Oficina, versión a la mexicana, sorprende de la mejor manera al público. Tiene chispa, trae su propio swing.
- Atinó Marcos Bucay con la adaptación. El contenido se mueve en el tema de las sociedad, costumbres, hábitos, absurdos, sueños, vida cotidina, humor negro y picaresca.
- Gary Alazraki se hace presente como productor, el casting tiene esa característica que consiguió darle poder mayor a Nosotros Los Nobles y Club de Cuervos: se la juegan con actrices y actores que son rostros frescos, le dan personalidad propia a la serie La Oficina.
- Muy destacada la realización, la fotografía, bien la puesta en escena, estupenda la dinámica que hace honor al formato original, actrices y actores tienen su espacio para lucir. El guión es fundamental, la edición y la continuidad de las ideas. La picaresca está presente, el absurdo y el rosario de anécdotas que llevan al público a identificarse al instante.
- La serie La Oficina versión mexicana es extraordinaria. Vibrante. Conecta.
- El acierto mayor es que se mantienen todo el tiempo en el tema social y de relaciones personales, resistieron el no entrar en temas de carácter político que solo los llevaría al lugar común y la demagogia.
- La actualidad del mundo de las oficinas es rico en anécdotas, lo interesante es cómo lo tejen, relacionan y logran crear una narrativa que aún cuando pudiera ser locuaz lo cierto es que se alimenta de la realidad. Tiene verdad, aunque borde en la fantasía y el sin sentido por momentos.
La serie La Oficina versión mexicana tiene diez desde todos los puntos de vista.









































