Por José Antonio Fernández
Durante siglos y décadas, el arte del entretenimiento se nutrió de presentaciones públi- cas que el espectador disfrutó incluso en muchas ocasiones de forma gratuita. Poco a poco se organizaron mejores presentaciones con mayor producción, hasta que un buen día empezó a pasarse el sombrero para que el público diera unas monedas en reconocimiento al espectáculo recibido. Luego llegó la construcción de grandes escenarios, salas de música, auditorios al aire libre y bajo techo. Los deportes entraron al círculo virtuoso. En el Siglo XX explotó el mundo del entretenimiento.
- Hoy, en pleno Siglo XXI, el entretenimiento en vivo en estadios y auditorios encontró una mina de oro: la gente está dispuesta a pagar casi lo que sea, miles y miles de pesos, de dólares, los ponen sobre la mesa con alegría. Quieren un boleto, dos, deme tres, cuatro o los que se requieran, por el precio no se preocupe.
- El negocio se vuelve gigante cuando entra la televisión:
- Hoy eventos como el Mundial lo que quieren es que la gente pague de uno por uno, hacen cuentas y parece que es lo que les conviene.
- Hasta hace apenas diez años, el negocio eran los derechos de transmisión y la publicidad en televisión, en estadios y las camisetas, más adicionales.
- Hoy el negocio es cobrarle de alguna forma de uno a uno a esos 800 millones, o mil millones, o dos mil millones de personas que quieren ver en vivo los partidos, sea en tele, celular o en estadios.
- La cantidad de ingresos de FIFA en el Ciclo del Mundial 2026 ha sido estratosférica: 13,000 millones de dólares en ingresos tomando en cuenta todo: derechos, publicidades, boletos, plataformas, playeras…
Es un negocio global que tiene un ciclo de 4 años.
Y que puede crecer más.
Es increíble.











































