Por José Antonio Fernández
Por alguna razón desde hace algunos años entre la comunidad cinematográfica está viva una curiosa discusión: hay personas que se molestan cuando escuchan la frase Nuevo Cine Mexicano.
- Los argumentos de esa molestia son variados, en resumen dicen que no se puede vender el cine nacional como solo una marca, que eso limita.
- Pero yo pienso justo lo contrario: la marca Nuevo Cine Mexicano es muy potente, es entendible para el público.
- Empezó a tomar fuerza la marca Nuevo Cine Mexicano cuando se exhibieron Como agua para chocolate (dirección de Alfonso Arau), Cilantro y Perejil (dirigida por Rafael Montero), Solo con tu pareja (de Alfonso Cuarón), Sexo pudor y lágrimas (del director Antonio Serrano), Amores Perros (dirigida por Alejandro González Iñárritu), La Ley de Herodes (Luis Estrada) Y tu mamá tambien (igualmente de Alfonso Cuarón) y El crimen del Padre Amaro (dirección de Carlos Carrera).
Podría ampliar mucho más la lista.
Como se puede observar es un cine diverso, incluyente y plural.
Hago un llamado: Quieran la marca Nuevo Cine Mexicano, es la mejor aliada para promover el cine nacional, el público sabe y le tiene confianza porque son películas que ha visto y le han dejado muy buen sabor de boca.
Por supesto, pertenecen también al Nuevo Cine Mexicano como protagonistas, las películas Nosotros los Nobles de Gary Alazraki y No se aceptan devoluciones de Eugenio Derbez. Igualmente ¿Qué culpa tiene el niño? y No manches Frida 1 y 2. Y las Leyendas de Ánima Estudios. Y Las películas de Huevos.









































