Por José Antonio Fernández
Jorge Cuchí lleva a la pantalla una historia contemporánea en su película Un Actor Malo, coloca al espectador en una situación emocional extrema.
- Obliga a meditar, a reflexionar el cómo es hoy la sociedad. Y hay muchas preguntas que pone sobre la mesa. Una es muy importante: ¿cómo debe tratar el sistema a una mujer que es víctima de violencia? La respuesta: con todos los cuidados posibles y más, son necesarios, indispensables. Y por supuesto, la justicia se debe hacer presente.
- Cuchí también narra en su cinta Un Actor Malo, cómo nace y crece hasta el descon- trol un linchamiento mediático extremo, que de forma rapídisima evoluciona hasta el linchamiento físico real. Obliga a que la audiencia se pregunte si la justicia por propia mano de manera violenta es justificable (lo que sin duda, no debe suceder).
- Actrices, actores, productores y directores están obligados a ver Un Actor Malo, al igual que en las carreras de Comunicación y escuelas de cine. Vale recordar que décadas antes, en 1953, adelantado a su época, Ismael Rodríguez se enfocó también en el tema del abuso contra la mujer en su película Dos Tipos de Cuidado. Ambas cintas tratan de despertar conciencias y erradicar la violencia contra las mujeres










































